Inés Cook

TRÁNSITO


Long seeking it through others,
I was far from reaching it.
Now I go by myself;
I meet it everywhere.
It is just I myself,
And I am not itself.
Understanding this way,
I can be as I am.

Tozan

TRÁNSITO (al lector)


El sol me cae sobre los ojos, lagunas
plagadas de seres
lagunas que florecen
No sé hasta cuándo estaré aquí
En el espejo del alma sólo una continua presencia
en el instante sin principio ni fin
en el silencio donde el respeto y la distancia
son infinitos entre dos seres
No toques, no alteres, no mates esa flor
Deja toda forma que sea una repetición
Eres lo mismo que yo, tú mi yo
hombre libre en tu prisión fantasma

 

PRESENCIA


Ahora
no es un lugar
sino tu ausencia
presente / aquí

¿Quién eres tú que no has traído contigo tu cuerpo?

Lo habitual
por primera vez es
todo sin ti

 


Tengo a mi doble
frente a mí

que yo soy yo
pero el otro
sabe lo mismo

 

Como una gema se enrosca el leopardo
para ver gotear.
Lezama Lima


Afuera, el mar
También adentro de la gota
¿Cuál de los dos
el infinito mar?

 

Dime:
¿Qué tanto viste sin ojos?
¿Qué tanto andaste
donde no había suelo?
¿Qué tanto hablaste si el lenguaje
de tu boca no es lenguaje?
Porque el secreto de la flor
no se esconde en la flor
Porque el camino
no se encuentra en la avenida
Porque la mano que coge
no es extremidad de tu cuerpo
Porque la estrella
en la luciérnaga
Porque la pista
remonta hacia otra pista
Porque el error
es el secreto del mago
Porque tu tiempo
acaba donde empieza

El ave no tiene manos
La serpiente yace en el vientre
El felino se oculta en la hoja

 

Sólo esta necesidad, esta ausencia, esta
compulsión de decir, este amor
de decir Y decir
incesantemente, tocando
con cada palabra, con cada golpe de mi voz
imaginaria o de mi dedo
el corazón mi corazón
el vientre mi vientre
el plexo mi plexo
mi deseo
Soy
el papel
soy cada t e c l a
soy
el ritmo de cada toque de letra
que termina donde ya no soy y me he perdido
detenido el movimiento, blanco de papel sin mancha impecable
vacío
vacío
vacuo
como el aire espacio de mi boca hueco diciendo una O
profunda como un canto

 

TRANSPARENCIA


Estoy a la orilla del mar:
rumor que desde el mar escucho
Orilla del mar

A lo lejos el poema aparece
como luz que se acerca:
nave que toca puerto poco a poco

Por primera vez:
el reparo
de decir yo

 

¿Qué cantar en una orilla?
Acaso una semejanza…

EN EL ESPEJO


Silencio de roca
Silencio de estar atrás

Memoria del silencio en el silencio
y silencio en la memoria

Bajo la enredadera
el rey detrás del velo

En el rincón de la esquina
no hay nadie

Vacío, para que se llene
Silencioso, para que suene

La memoria se llena de espejos
y el aire se llena de oídos

Cerca, el que mira y el que escucha
como el ojo en el oído


Morada del silencio en la ventana abierta:
Caída de hojas hacia adentro

A lo lejos, tañen las campanas
y aquí cerca roza el viento

hojas de plátano

 

Mi mano desplaza el silencio con su trazo
Visible e invisible, el movimiento viene y va
Cada sonido en el silencio es un aliento
que en el visible movimiento
vuelve al margen del papel

Antes de hacer, ¿qué hago?
Es donde estoy / ahora
Sin detenerme me detengo cuando me tengo
No pienses: mira
antes de hacer

A lo lejos el mar lleva sus olas
de aquí, allá
vuelta al margen del papel
Sólo el silencio es real
sólo el margen es real
Entre uno y otro
queda ahora
quieta mi pluma

 

Frente al espejo, mi rostro:
la palidez de un cuerpo muerto
la mirada atrapada en la forma de un reflejo

Ojos que quieren ver pero no miran
quieren oír pero no escuchan
quieren sentir pero no sienten

Sólo esta mirada sin sujeto y sin objeto
este blanco insondable
este huérfano vacío que el desaliento habita

porque no estás en mis ojos
Pero, ¿con qué ojos miraré a Aquel que no tiene un rostro?

Quizás si miras con tu vientre…
Quizás si escuchas con tu columna vertebral…
Quizás si sientes con este corazón que respira…

Y ahora, ¿quién se mira?
¿Quién este que se encuentra y se recuerda
mientras lágrimas de infinita tristeza empañan estos ojos?

 

Soy yo quien amo
y a quien amo, yo

Ibn al’Arabi

Nada hay, excepto tu rostro
Dondequiera que voy, tu rostro
pendiendo de tu rostro
Y en mi mano, tu rostro
que traza tu rostro
Y en mis labios tu rostro
diciendo tu rostro
Yo que soy tu rostro, y tú
que eres mi rostro

 

LANGUAGE SAMADHI


Ahora es que trato, al hablar, de estar

Qué palabra o qué palabras dirán, podrán
decir, similarse a,
oscureciendo de pronto el mundo
por un instante y ser un otro mundo
tanto como

cuando alguien me llama

“Siempre recuerdo la primavera en Konan,
donde cantan las perdices:
¡Qué fragantes las innumerables flores!”

Así también mi jardín, este
que cuando hablo junta sus hojas

Ri y bi, indisolubles como el viento y la rama
como la luna y el campo de algodón
como el ave posada en la rama y el tiempo detenido
como tú, lector, y yo, oyente de tu lectura

Conectar, ahora. Esa intimidad
Ese movimiento hacia adentro con un movimiento hacia fuera
Y si me pierdo sabrás que no soy
pero no sabrás qué soy

Se ha detenido la mano y recurro a Fuketsu

Cómo decir una palabra real
si ahí donde puedo decirla
no puedo decirla
como una hoja que cae inmóvil desde siempre hasta siempre

Quiero tomarte de la mano, juntar
mi movimiento a tu eléctrica estática,
deslumbrar a mi corazón con mi mano quieta
Entonces habré entendido algo sobre nosotros

-¡Inés!
-¡Sí!
-¡Inés!
-¡Sí!
-¡Inés!
-¡Sí!

 

Largo es el tiempo que borra la memoria
en la estancia poderosa del olvido
Frágil el recuerdo que se esfuma
en la noche de mi ausencia

¿Quién me vive?
¿Quién me vive cuando
yo no vivo?

Y hay recuerdo sin memoria
cuando es otro el que recuerda
Y hay memoria en el olvido
Y hay recuerdo en la memoria

¿Quién me vive?
¿Quién me vive cuando
yo no vivo?

Navegando en el mar de la noche
no pregunto de dónde vengo ni adónde voy
atrapada en el círculo perfecto
que traza la inercia de la repetición

¿Quién me vive?
¿Quién me vive cuando
yo no vivo?

Me digo: Deténte
Deténte por favor un momento
Pero, ¿cómo detener
un cuerpo que no es mío?

¿Quién me vive?
¿Quién me vive cuando
yo no vivo?

Extraña condición mi desmemoriada materia
cuerpo y mente olvidados de su dueño ausente
que si no pueden resucitar al muerto
cada mañana echan a andar el cadáver

 

¿Quién me vive?
¿Quién me vive cuando
yo no vivo?

Entre el gozo y la tristeza
el interés y la pereza
la confusión y la certidumbre
el abatimiento y la esperanza

¿Quién me vive?
¿Quién me vive cuando
yo no vivo?

Ah mortal ausencia
de estéril e inasible aliento
es este el dos que te padece
en su nostalgia de ser uno

¿Quién me vive?
¿Quién me vive cuando
yo no vivo?

 

CANCION DEL ALMA


Adonde voy
no hay
ni tierra
ni cielo

 

 

 


Primera edición: enero de 1987.
© Inés Cook

 
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