Inés Cook

CIUDAD AUSENTE

 
 
Solo, entre lobos,
Hice mi casa aquí.

ALCEO

 
 
I


GEOGRAFIA DE MI CIUDAD

 
 

Mi ciudad solo tiene 2
color (es)
-porqué no decirlo-
(azul)
 
  Hacia el norte eran las gruesas colinas
Hacia el sur las arenas suspendidas por el viento
Hacia el este el cansado ascenso
Hacia el oeste los lobos y las vacas marinas
Ramificada
agujereada en el preciso centro
mi ciudad de caracol:
extensa quebrada indecisa
húmeda abertura en el pasto donde mil
senderos de piedra devoran el espacio
en alguna latitud desconocida
 
     
 
I I


RECUERDO DE UN ORIGEN

 
     
  Hija del agua y del otoño
naciste en el mes de los cometas
Tu madre en un parque, tu padre
(era un día de abril) y cuatro siglos
y medio en el vientre de la tierra
Entonces tu cuna de corteza
el viento amable
el mediodía

Aún habitas el inicio de la tarde
Aún tu sombra en los árboles tranquilos

 
     
 
I I I


 
  Aquella mañana blanca
se mecía sobre el piso de locetas:
las perfectas cuadriculadas que te hacían humor
Entonces no era breve la belleza
y la tarde aún guardaba oscuros restos

Hoy un tiempo bosteza
y las sombras abandonan sus objetos:
las miradas regulares de los techos
el cansancio de la luz
y mi cansancio
Mas aún los pálidos fantasmas de la noche
aquel lejano azar
y una pequeña rosa que reclama independencia

 
     
 
IV


 
  Aquí un oscurecido planeta:
no hay frente que calle tus ojos
ni beso que te envuelva
silenciosa ante el rumor
que dice que no estás donde yace tu cuerpo
fuera del círculo que embriaga
y no escuchas ningún canto

Recorriendo el planeta
develando los cuerpos que posan
más allá del agua que cubre el horizonte:
roja piedra
hoja
y la noche que quiebra cualquier llanto
la habitación que encierra
mas tú habitas el espacio
en el signo que conduce

 
     
 
V


MI CIUDAD DEVORADA

 
 

Ya solo quiero
cerrar las puertas de mi nave
y zarpar
hacia donde las montañas crecen

Canción de mi ciudad

 
  Saliste hacia las montañas y las montañas
no te devolvieron
Luego tu boca de polvo
luego la sombra ocultando tus pasos
y los signos repetidos en el vuelo de las aves
y los signos
que no supiste mirar en los ojos de tus perros
Entonces las gotas de la lluvia
reflejaron el brillo de los sables
el hondo valle escuchaba
y el perfecto temor
se oscurecía en las copas de los árboles
Sin vencer, sólo una huella:
dulce rastro en un camino imaginario
 
     
 
VI


 
  Yo nada sé decir sino mirarte
contemplar tus malabares de acróbata cansada
(danza leve en el reflejo del azul)
donde lucías tu máscara de boca prostituta
Huían de ti los poetas, los artesanos
emigraban a otras costas
El rumor de tus calles no amaba el repliegue
de las olas
ni las olas respetaron entonces tus murallas
Fueron tus únicos inventos el ajedrez
la pesca y los caballos
 
     
 
VII


 
  Aún te recuerdo
como un viejo tordo reclinado
un perfecto espejo redondo como el mar
callado aguardante molino
Sólo sabias decir el viento exacto
y las campanas cuarteaban el descenso de tus tardes
bajo la sombra de la lluvia:
canto sordo de mi ciudad
Entonces éramos grandes peces
cabalgando la espuma de tus veredas
Roja estancia mi ciudad
donde la noche se detiene:
líquida fuente
gárgola prendida del foso
Aun el geranio te recuerda
 
     
 
VIII


 
  No te puedo olvidar si acaso
digo que te olvido si te quiero
en otras voces que me dicen que las quiero
y mis ojos se descubren en el borde de un fantasma
cuando la sombra de tu risa de garza que me sigue
cuando te pienso entre mis ecos y tus nombres
te busco en esas tardes
que pueden disolverse entre la lluvia
cuando cae la noche y no puedo
recordar ninguna noche
cuando olvido que eres mi lechuza imaginaria
aunque sea ya una sombra vieja aquel destierro
 
     
   
  Ediciones Arybalo
COLECCIÓN RELOJ DE ARENA 1
Comité editor: Guillermo Niño de Guzmán,
Edgar O’Hara y Ricardo Silva-Santisteban.
Primera edición: Diciembre de 1978
© Inés Cook
 
 
 
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